La ITV del Mal Padre. Empieza la humillación, el seminograma…

Entramos en el mundo de las probetas.
Entramos en el mundo de las probetas.

Evidentemente, la presunta futura madre ya hizo su visita pertinente al ginecólogo. En principio saco una buena nota, no es una jovencita, pero está en perfecto estado. Por ese lado no hay problemas apreciables.

Entonces, después de la frustrante visita conjunta al ginecólogo pesetero. Todo el peso la presión reproductora cae sobre el Mal Padre.

Pues nada, habrá que ser valiente y empezar a poner esfuerzo por nuestra parte. Para empezar, haremos una visita a google, nuestro oráculo cómodo y privado, a ver que se supone que debo hacer…

Pues resulta que tocará hacer un espermiograma o seminograma, dos nombres distintos para una misma cosa. Por el precio no será, unos 100€ con visita posterior incluida para interpretar los datos con un especialista. Bueno, parece que empezamos a entrar en territorio desconocido. A ver si al final el mal padre no podrá ser ni eso de manera natural.

Venga, pues a pedir hora a una clínica de la zona alta de Barcelona, pagar, mentir en el trabajo para no pasar vergüenza y no dar demasiadas explicaciones.

El mentir se me suele dar bien, o sea que no me lo trabajo mucho. Les digo que tengo un análisis rutinario a las 13h del mediodía y ya está. Las medias mentiras y las medias verdades siempre funcionan. “Que raro”, dice el jefe, “normalmente los análisis se hacen a primera hora y en ayunas”. Yo disimulo cómo puedo, o sea mas bien mal, pero cojo el coche y volando hacia la clínica, que supongo que debo llegar ir a algún sitio cómodo y preparado para dar una buena versión de mi mismo, no sé cómo irá l tema, pero la velocidad y los nervios por quedar en buen lugar me la pueden jugar.

Empezamos bien, encuentro aparcamiento a la primera, voy raudo hacia la clínica, pregunto por la zona de analíticas y allá voy, decidido y concienciado. Abro la puerta, y cómo no podía ser de otra manera allí encuentro un grupo de enfermeras y doctoras muy jóvenes, muy guapas, ¡uf que apuro me entra de golpe!.

-Hola buenos días, ¿en que te puedo ayudar?
-Hola, pues venia por un seminograma…
-¿Para hacértelo o por los resultados?
-No, para hacérmelo.
-Perfecto, coja este papel, esta bolsita y use esta probeta. Cuando haya terminado pasa por aquí y nos la entrega. Puede ir al lavabo que hay al final del pasillo a la izquierda.

¿Lavabo final del pasillo a la izquierda?. Esto no pinta cómo yo imaginaba… ¿no hay una cómoda habitación con material audiovisual inspirador?. Pues “rien de rien”, sigo las instrucciones al pié de la letra, no tengo tiempo que perder, me esperan en el trabajo. Y si, se veía a venir, entro en un diminuto lavabo con un aroma a orín. Dios, me esperan las chicas de los análisis, también en el trabajo y tengo que sacar buena nota en esta especie de examen en el que me he metido, encima el tubo que me han dado es enorme…

Por suerte, antes de salir a trabajar tuve el acierto de bajarme un par de pelis porno. Por suerte también tengo un móvil con 5,5”. También por suerte he seguido al pié de la letra las instrucciones que me pedían 72 horas sin sexo de ningún tipo. O sea que procedo a la desconexión mental de ese ambiente sórdido y logro mi cometido. La cantidad eyaculada me parece menor de lo que debería, pero que se le va a hacer, aquí no hay segundas oportunidades.

Me lavo la cara y lo que no es la cara, trago saliva y entrego el botecito dentro de la bolsa de plástico y lleno el folio con mis datos. Al cabo de siete días podré volver a buscar mi seminograma. Espero que a partir de ahora no pasar mas apuros ni situaciones embarazosas… pero dudo mucho que sea así, esto tiene una pinta de que sólo ha hecho que empezar…

Mal Padre
Mal Padre

La edad inapropiada para ser padre, todo un comienzo para llegar a ser Mal Padre.

La família del Mal Padre.
Ahí es dónde queremos llegar…

Ser un mal padre es realmente sencillo, lo hacemos sin querer y de hecho no hay otra manera de ser padre, quizás a excepción de los que son unos padres nefastos o los que ni siquiera merecen el apelativo de padres.

En mi caso concreto, he entrado en el mundo de los malos padres por la puerta grande, con un pecado original que jamás puede ser enmendado: la edad inapropiada para ser padre.

Tanto si estás más cerca de los cinco años que de los treinta, cómo si te quedan más lejos los veinte que los sesenta entras por la puerta grande de los padres en edad inapropiada sin duda alguna. Y en ese selecto club me encuentro por méritos propios. No fue cuestión de falta de pareja, ni de problemas para la reproducción, sencillamente como tantos otros, estábamos tan ocupados y estresados por nuestra vida laboral que se nos pasó el momento teoricamente propício.

Y así fue cómo con 45 añitos por mi parte y 41 por parte de ella, vimos la luz, aquella luz teñida de última oportunidad, el ahora o nunca por el que tantos deben haber pasado, exactamente lo opuesto al susto de algunos que se embarazan con 15 años sin querer.

Pero vayamos a lo mío que es lo que realmente importa, ser padres siempre debe cambiarte la vida, pero intentar serlo a edades tardías te cambiará la vida tanto si lo consigues cómo si no, porque va a ser un ahora o nunca y las cosas hay que empezar a admitirlas de entrada, no sea caso que luego nos sorprendan las mil y una consecuencias que va a traer esta decisión.

En ese ahora o nunca vamos a instalarnos durante una temporada, porque si empezamos a “buscar un bebé” con 45 años, yendo muy bien lo “encontraremos” con 46, casi nada. O sea que ya podemos ponernos manos a la obra, y en este caso eso no significa únicamente dedicarte al fornicio continuado, no nos emocionemos antes de empezar, que lo que se nos avecina es la entrada a un mundo absolutamente desconocido y lleno de situaciones nuevas para la pareja…

Mal Padre
Mal Padre